UN MANANTIAL DIVINO. Salmo 42

By July 21, 2017Español

La primera vez que pise tierra estadounidense,  fue  hace 28 años, un 4 de julio de 1989; y  durante mi primera estancia de 3 años, una de las cosas que más extrañaba, era el agua potable.  Quizás no era el agua más purificada que había, pero para mí era el agua más deliciosa y fresca, tanto así que la tomaba directa de la llave. Vivía en un área rodeada de cerros así que el agua por lo regular siempre estaba fresca y a veces muy fría.  Hasta la fecha extraño ese sabor, no sé si todavía sea posible, ya que la contaminación es más alta ahora que antes.

El agua no es otra cosa más que 2 moléculas de hidrogeno y 1 de oxigeno;  así de simple, pero a la  vez así de complicado. Se trata de uno de los elementos más esenciales para la vida, tanto para el planeta, como de los animales que lo habitan, y que resulta fundamental en la supervivencia del ser humano. El agua forma parte del cuerpo humano un 70% de su peso total y no es de extrañar que una persona pueda morir si no bebe agua en pocos días.

El Salmo 42, habla de uno de los principales retos del cristiano, y es esa batalla de la fe que muchas veces ante las malas situaciones es probada, al punto que nos hace olvidar que tenemos un Dios poderoso que está en control total de todos aquellos que confían en El.

Al empezar este Salmo habla de un ciervo (venado) sediento. Algo peculiar de estos animalitos es que en especial las hembras requieren una gran cantidad de agua cuando están criando, y aún más cuando huyen de sus cazadores. Este último es el caso que pensaba el Rey David, se encontraba en momentos de persecución, de tribulación, y compara la necesidad del animal con su gran sed de Dios, no era que  no lo conocía, por el contrario, porque lo conoce entiende lo esencial que es en ese momento para su vida, sin embargo bajo circunstancias de aflicción nos olvidamos que tenemos un gran Dios que nos cuida. El rey David tenía una gran relación con Dios y en esos momentos anhelaba esa cercanía de Dios en su vida, el ejemplo del ciervo es tan profundo porque lo ve como una necesidad esencial en su vida.

Por esto impacta en este Salmo que el no desconoce este grandioso Dios pero tiene esa batalla de la fe. El mismo se pregunta por qué cede ante estas preocupaciones, pero a su vez alaba a Dios de gran manera que no deja de hacer lo que tiene que hacer.

Hay mucha gente que ante la adversidad nos alejamos, ¿pero no seria eso como tener sed y caminar hacia el lado opuesto del manantial de vida? !nos olvidamos de que tenemos que seguir adelante hacia el manantial divino! Debemos avanzar en la vida de servicio que Dios nos ha encomendado, no olvidemos de sus promesas y el regalo de vida que Jesus ya triunfo sobre la muerte para darnos una meta celestial y eterna.

Así como David experimentaba esa sed de Dios, esa relación que lo hacía seguir adelante en su  propósito en su vida, así nosotros, que esa sed por Dios no se acabe y que siga fluyendo por nuestro  cuerpo, para poder continuar en este llamado que Dios nos ha puesto por delante, pensar que las  mala situaciones siempre van a pasar, pero que nos podemos acordar que tenemos un Dios que está  en control de todo, no dejemos que las malas situaciones nos roben el gozo de poder alabar a Dios.

Y quiero terminar con el ultimo verso con el refran de este salmo, para que cuando estemos mal, nos preguntemos: ¿Por qué me pongo así si tenemos este poderoso Dios?

¿Por qué te abates alma mía, y porque te turbas dentro de mí?  Espera  en  Dios,  pues  he  de  alabarte otra  vez.  Él  es  la  salvación  de  mi  ser,  y  mi  Dios!

 

-Jose Lopez